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Hito 6

Generación e identificación de nuevas variedades para su uso como portainjertos en la mejora del cultivo intensivo del olivar

Para la mitigación de la verticilosis del olivo se ha propuesto el uso de variedades resistentes como principal herramienta de control. Sin embargo, las variedades de mayor interés económico para la producción de aceite de oliva de calidad (picual, hojiblanca, arbequina y cornicabra) son susceptibles o muy susceptibles a la enfermedad, especialmente en condiciones de cultivo intensivo.

Dado que la infección de Verticillium se produce en la raíz, el uso de portainjertos resistentes constituye una solución sencilla para controlar la enfermedad. Esta aproximación ha permitido el control en Europa de la enfermedad de la vid, causada por el hongo Phylloxera, a través del injerto de variedades sobre un patrón americano resistente.

La reducción del vigor de cultivares de olivo mediante el uso de portainjertos es otro gran reto encaminado a que variedades vigorosas de olivo sean susceptibles de explotarse en régimen intensivo o superintensivo.

Esta propuesta se basa en la identificación de variedades de origen silvestre y/o mejoradas biotecnológicamente para incrementar la capacidad de adaptación del cultivo a las condiciones que más negativamente afectan la productividad del olivar cultivando en régimen intensivo:

  • Resistencia a Verticillium Dahliae.
  • Reducción del vigor.
  • Mayor tolerancia a perturbaciones abióticas (estrés hídrico, salinidad, etc.).

Se pretende además establecer el cultivo in vitro como sistema de propagación de portainjertos de cara a hacer económicamente viable la producción de plantones injertados en vivero.

Esta propuesta se basa en la identificación de variedades de origen silvestre y/o mejoradas biotecnológicamente para incrementar la capacidad de adaptación del cultivo a las condiciones que más negativamente afectan la productividad del olivar cultivando en régimen intensivo.

Estas aproximaciones ayudarían a mejorar la sostenibilidad de olivar en Andalucía ya que:

  • Reduciría drásticamente el uso de plaguicidas y fungicidas.
  • Mejoraría la eficiencia del uso del agua y permitiría usar aguas de peor calidad, reduciendo la sobreexplotación de recursos hídricos.
  • Permitiría implementar cultivos en suelos pobres y marginales, reduciendo su erosión y degradación.
  • Permitiría introducir y propagar variedades silvestres locales y foráneas como portainjerto, incrementando la biodiversidad en nuestra olivicultura.

Pese a todas las ventajas que acarrearía el uso de portainjertos en el cultivo del olivar, actualmente no se contempla su uso en nuestro sistema de producción olivícola. Estos contrastan con las prácticas de propagación y cultivo de otros frutales de gran importancia económica como los cítricos, los frutales de hueso y de pepita y la vid que se cultivan sobre portainjertos o patrones. En un sistema de producción basado en el uso de portainjertos, una variedad de interés agronómico o vástago se injerta sobre un patrón que posea una óptima capacidad de adaptación a las características ambientales donde se desarrolla el cultivo. Las ventajas que acarrea el uso de los portainjertos en la fruticultura son:

  • Mejor adaptación a las características climáticas y del terreno.
  • Resistencia a plagas (hongos, nematodos, etc.) principalmente, pero no únicamente, los transmitidos desde la raíz.
  • Facilidad de multiplicación en vivero.
  • Control de las propiedades de cultivo, como el vigor de la planta, la duración del ciclo vegetativo y entrada en la producción, la fecha de la maduración y cosecha del fruto, las propiedades organolépticas del fruto, el tamaño de la planta y una mejor adaptación a las técnicas de cultivo previstas.

En la actualidad el cultivo sobre patrones se aplica en casos muy específicos como la propagación de variedades difíciles de enraizar. Aunque con muy escasos resultados prácticos se ha estudiado el uso de portainjertos para el aprovechamiento de suelos marginales o para introducir resistencias a enfermedades.

El investigador responsable del hito es José Manuel Colmenero del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS).